viernes, 7 de marzo de 2008

La Sabiduría de la Kabalah


Os voy a contar un cuento o historia antigua, con la que me he encontrado leyendo el último libro de Sánchez Adalid, El Alma de la Ciudad, el premio de Novela Fernando Lara 2007. Ahí va:

"Se dice, que dos mil años antes de la creación del mundo, Dios contemplaba feliz todas las letras del sagrado y misterioso alfabeto. Cuando el Creador determinó que había llegado el momento de crear cuanto hay, las letras del alfabeto se presentaron ante Él y le rogaron participar en la creación. Todas querían ser elegidas para intervenir. Todas menos Alef, que permanecía silenciosa, apartada. Y Dios le preguntó: ¿Por que callas?. - Alef contestó,: Señor todopoderoso, a cada letra le has concedido un lugar en la creación y considero que no debo quitarle a ninguna lo que le has dado-.
Dios emocionado, dijo: - Es verdad Alef, que otorgué a cada una su lugar. A Bet le concedí ser agraciada, por ser la letra inicial de Bereshit, que significa "el comienzo", de Beruj, que quiere decir "bendito", de Berajá, que es bendición...Y tú, Alef, por ser la más modesta, discreta y humilde,serás la necesaria para todos los cálculos y no podrá conseguirse la unidad sin ti.-
Dicho esto por Dios, Guimel y Dalet se adelantaron y trataron de convencer al Creador para que les diera un puesto importante. Pero él no las escuchó, diciéndoles que deberían permanecer juntas para asistirse, que su único sentido era el de necesitarse mutuamente: Guimel es "Socorro" y Dalet es "necesidad".


Y esta es la historia del Alef, la letra más importante del alfabeto judío, aquella que da sentido al universo, a la unidad, la extensión infinita, la sustancia, la eternidad. Encierra por si sola la verdad última. Por ello Borges le dedicó un cuento, donde intentaba acercarse más a estos principios a través de esta humilde letra.

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