Por si te olvidas de mi...

lunes, 28 de marzo de 2011

Fin de semana gourmet

Este fin de semana, tras una semana estresante conseguimos irnos a un pueblecito de la sierra soriana, Navaleno. Cogimos el camino largo, aunque la guia campsa diga lo contrario. Sin embargo fue un camino bonito hasta que empezó a caerse el cielo y a partir de ahí la cosa se puso peor, pero finalmente llegamos a La Casona de Navaleno, una casa rural grande y acogedora, que nos dio cobijo dos días y que tiene unos desayunos fabulosos...de los que hacen que por la mañana tenga uno hasta ganas de madrugar. El viernes solo dimos un paseo, y cenamos en el mesón la Pajarera, donde Charo nos deleitó con unos torreznos, un choricillo, unas bravas, y un par de copichuelas por un precio tirado que hace sentirte aún más a gusto en el pueblecillo, aunque no hiciera buen tiempo.

El sábado amaneció un día espléndido, por lo que decidimos ir a ver el Cañón del Río Lobo pero en la ruta corta, pues en mi día caótico del jueves me olvidé de poner en la maleta unas deportivas. Aun así, corto o largo el camino del cañón es algo impresionante, tanto los paisajes desde el coche, como aquellos que se pueden hacer caminando es algo espectacular, que he prometido pasear con mejores condiciones en breve espacio de tiempo.

Ermita del Cañón

De allí fuimos hasta el Burgo de Osma, un pueblo que me encantó sin grandes aspavientos guarda belleza y nostalgia antigua conservada en cada esquina, y nos pareció un sitio bonito y tranquilo donde retirarse a pasar un par de días de reposo, pues pasear el pueblo es una delicia.

El Burgo de Osma

De allí fuimos a Calatañazor, uno de esos pueblos colocados en lo alto de una montaña, a modo de zonas defensivas entre grandes familias medievales, que aun guardan su belleza. Comimos bajo recomendación en un sitio original y bonito, El Palomar, donde Begoña nos dio ricamente de comer, y de beber por muy buen precio. Una antigua torre-palomar que ha sido rehabilitada de manera original como restaurante y con una agradable terraza donde tomar una rica cerveza.

Calatañazor


Restaurante El Palomar


Y ya la tarde no dio para más paseos, sino para pasear y dormir una rica siesta.
Y así llegamos al colofón del día y del fin de semana como quién dice, porqué el domingo hacía muy mal día y decidimos volver lentamente a Madrid.
El colofón o botón de oro fué una excelente cena en un rincón de Navaleno que nadie diría que está allí. Una cena en La Lobita es sin duda una de las mejores experiencias gastronómicas con la que uno puede deleitarse en su vida.
En un antiguo mesón los nietos del local han decidió modernizarlo desde la idea más tradicional, La Lobita es un restaurante contemporáneo traído desde lo más rico de las tierras sorianas. Elena en la cocina, y Diego en el salón hacen de esta comida un momento aún más delicioso.
En un salón cuidado nos agasajaron a base de ricos productos de la tierra, con caldos españoles de primera calidad, y con una atención delicada y atenta que mejoró la experiencia. No teníamos mucha hambre, pero sin embargo estuvimos casi tres horas cenando, y es que Diego consiguió convencer a nuestro estomago y maridar sus manjares de manera elegante. Es un restaurante que utiliza productos de huertas y granjas vecinas, y como Centro Micológico que es lo mezcla todo con la setas de temporada de una zona fértil para el nacimiento de estos ricos alimentos. Este mes versaba sobre el Marzuelo, una seta bonita y rica que ensalzaba cada plato que degustamos. Y así fuimos comiendo:

Un aperitivo que constaba de una cremita de patata con verduritas pochadas y flores de almendro.

Comenzamos regándolo con un buen vino del Bierzo; Utreia.

El primer plato que degustamos fué:

Ensalada de migas de perdiz escabechadas,
virutas de marzuelo y crestas de gallo de guiso tradicional. Llevaba además una gelatina de tomillo original y rica.

El siguiente plato fué:

Setas de Soria (marzuelo)huevo de pollita de corral a baja temperatura y patatas de guiso.

Cambiamos a un vino menos fuerte, más alegre Beso de Rechenna.

Y avanzamos a sabores más fuertes:

Papada ibérica confitada, marzuelos
y crema de patata “al musgo". Lo que parecía un plato extraño resultó ser un plato delicioso.

Asi llegamos a la carne ahora regado con un excelente vino La Setera D.O. Arribes

el plato se llamaba "una hamburguesa diferente" era un hamburguesa de solomillo de Ternera que ligaba a la carne picada con marzuelos, sin nada de harina, sobre una base de espuma de queso soriano y patatas paja con lecho de mermelada de tomate, y rebanada de torta de aceite caliente. El paladar según comías te vitoreaba.

Y así terminamos la cena con un postre magnífico:

Croquetas de chocolate líquidas con helado de plátano y migas crujientes dulces. Tenía el helado peta zeta, el chocolate de las cróquetas erá espectaular, y el postre en sí comida de dioses.

Y con el café , y buen orujo, unos bombones de crema de orujo y unos mini roscos caseros deliciosos.

Todo ello con una buena conversación y asesoramiento de vinos de mano de Diego que hacía de maestro de ceremonias.

A Elena por su cocina sublime y a Diego por su conocimientos y simpatia se le debe el resultado final de está perfecta cena.

Es dificil pedirle más a una comida, solo que pueda repetirse en breve.

En mayo hacen jornadas de setas primaverales, espero no perdermelas y esta vez, eso sí , llevaré deportivas.

viernes, 11 de marzo de 2011

Visionado de peliculas y comentarios

En estos últimos días he ido viendo alguna de las películas que tenía pendientes nominadas a los Oscars de este año.




La primera que vi fue el Discurso del Rey, una película bajo mi punto de vista fantástica, bien dirigida, con un guión humilde pero genial, buenas interpretaciones, una banda sonora relajante, unos espacios ingleses bien ambientados. Esta claro que esta película me gustó mucho.




La siguiente fue Valor de Ley, y como me gustan los Coen, y no he visto la versión antigua, me vine a casa maravillada. Me gusto el tema, la interpretación de Jeff Bridges es genial, la chavala tiene un papel marcadísimo y logradísimo. Y el metraje de 90 minutos hace que aún te vayas del cine con mejor sabor de boca.




Ahora me explayaré con la que vi el miércoles, el Cisne Negro, me resultó como poco inquietante, si me gustó o no, ya hablaremos otro día, pero lo que tengo claro es que me removió. Me quedaron dudas la final de la película, siempre he pensado que un director debe tener clara su idea y conseguir transmitirla, sin embargo aquí no me queda claro, me surgen dos hipótesis. Por un lado no se si me quiere contar la vida de una paranoica acentuada por u obsesión por el ballet; o en su defecto me quiere vender que el ballet es una profesión cuyo mundo está viciado y envenenado. O quizás mezcla las dos ideas. Por otro lado ella hace un papel magistral que merece el oscar otorgado. En cuanto a ciertas escenas, sobran, faltan, no lo se. Quizás el tema del sexo quiere darnos la idea de las sensaciones, los sentimientos, el dejar de lado las frustraciones, y poder transmitir en la danza la pasión que le falta. Pero es cierto que con un par de escenas explícitas era suficiente. Por otro lado hay otras fuertes, que tampoco hacen demasiada falta, la sutileza es muy bella. El final mal porqué si realmente está herida como es qué resiste y más sobre un vestido blanco?, un poco forzado. La banda sonora es lo que es, y es suficiente, las escenas de ballet pos muy bonitas. Y mi opinión es que la amiga, la ucraniana esa bellísima es como su desdoble, al menos durante toda la película vimos claramente eso, el sueño anhelado enmarcado en esa persona, desdoblamiento de personalidad; pero eso que debería ser un dato que acertarás a ver al final, te surge inmediatamente…igual es esa la intención, no lo se. Y ya paro que mucho he disertado. Decir que el vestuario del final me parece acojonante, y que la pobre Winona Ryder espero que estuviera así a posta por el personaje, porqué sino la vida la ha tratado muy mal, aunque ella tampoco es que se cuidara mucho por lo que llegaba en la prensa.




Y finalmente anoche vi la Red Social, otra película que me gustó, me hice pensar muchas cosas, darme cuenta de que no solo hace falta tener una buena idea, sino que también hay que saber desarrollarla, tener los medios adecuados, los recursos necesarios y estar en el sitio y el momento. Y así descubrimos a un tío multimillonario que envidia da poca, y que es un puñetero coquito.

martes, 1 de marzo de 2011

Peluches campestres y Bodegones en el Cerralbo




La semana pasada acudí a dos actividades totalmente diferentes y ambas la mar de interesantes.
El martes el gran Jorge Magano nos deleitó con su sabiduría musical aplicada al cine. Primero, dentro de una conferencia que se llamaba “como escuchar una banda sonora” nos habló de los aspectos más técnicos de la banda sonora, desde donde va dentro del metraje de una película, a como diferenciar los leiv motiv, o como saber cual es de butaca de cine o cual puede ser de sofá, tranquilitas o no tan tranquilas para escuchar en casa. Y a partir de ahí nos aventuramos en un viaje por la historia de la música de cine, desde las partes a piano de cine mudo, las orquestadas de mayor presupuesto, las clásicas de los años 50, o las guatequeras de los años 70, hasta hoy, pasando por todo tipo de clásicos y de anécdotas de los compositores. En resumen unas dos horas deliciosas de música y aprendizaje. Y lo mejor saber que los Ewoks son ositos de peluches campestres…gran definición sí señor.
Y el jueves cambiando de tercio totalmente me fui a una masterclass sobre el bodegón y su presencia en el museo. De la mano de Nacho, un historiador que trabaja en Madrid.es que además sabe mucho de frutas y pinturas…Nos enseñó el comedor de gala y el comedor de la casa donde están las obras principales, donde disfrutamos de obras preciosas, e incluso de un concierto de pájaros divino, además nos permitió pasear por ese museo tan lleno de piezas que nos sabes si salir corriendo o quedarte a deleitarte horas y horas. Pero hay obras principales de Veronés, Alonso Cano, o El Greco que merecen todo la pena.

En resumen dos grandes tarde de ocio y aprendizaje.