Por si te olvidas de mi...

viernes, 21 de septiembre de 2012

Balance Positivo


Ayer me di cuenta de que hacía mucho que no escribía por el mero placer de hacerlo. Así que aquí estoy. Y he decidido escribir para hacer balance. Me he dado cuenta de las etapas que ya he quemado y me he sorprendido a mi misma de lo que he conseguido.
Con quince años mi mayor preocupación eran los chicos, salir, los chicos y salir otra vez. Así era yo un poco cabra loca.
Con 20 años la cosa se estabilizó dejé atrás la rebeldía, asenté mi cabeza, y seguí divirtiéndome todo lo que pude.
Con 25 años la cosa se veía negra, seguía disfrutando de la vida, pero pensar en el futuro daba miedo, trabajos temporales, sueldos míseros, y pocas perspectivas.
Y llegaron los 30, ahora he asumido que soy y donde estoy. Valoro lo que tengo y me gusta. Sigo fiel a mis principios, y disfruto de todo lo que se me pone al alcance. Hace unos años jamás pensé que lograría, con mis posibilidades, tener una casa, un trabajo decente y que me gustase, una vida estable y opciones de disfrutar mucho de todo aquello que me gusta.
Me he sorprendido a mi misma con esta vida que he logrado, que con mucho esfuerzo sacamos para delante, pero que me llena muchísimo, dentro de mis posibilidades. Ahora no quiero mirar al futuro porqué me gusta el presente, y como no tengo ni idea de que me deparará, prefiero sacarle el máximo al día a día.

4 comentarios:

Ruth P. Gómez dijo...

Pues es una filosofía estupenda. Ahora mismo el cielo está gris, hay mucha niebla... mirar hacia delante es descorazonador en la mayoría de los casos. Pero lo que tenemos ahora lo vemos, lo palpamos y, si sabemos (como tú), lo disfrutamos.

Artemisia dijo...

Si claro, dificilmente podemos desconectar de lo que nos rodea, pero al final somos nosotros los que recorremos el camino

Inma dijo...

Esa es mi chica!!!! Me lo voy a imprimir para leerlo todas las mañanas, que un chute de perspectiva buena, nunca biene mal.
1 besote

Artemisia dijo...

Bueno hay que ser positivo, que ya están los demás para quitar los ánimos, y en el fondo no tenemos de que quejarnos.