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miércoles, 14 de diciembre de 2011

El Romanticismo ruso en época de Pushkin

Hoy he visitado quasi in extremis esta exposición temporal del Museo del romanticismo de Madrid que cierra sus puertas este domingo. Con motivo del año de Rusia en España, y entre un gran listado de actividades culturales relacionadas con el momento el museo ha dedicado su exposición temporal a la época romántica de este frío pero maravilloso país. Guiado por dos expertos en la materia he visitado esta pequeña pero completa exposición.
Son cuarenta obras pictóricas cedidas por el Museo Puskhin al museo.
En primer lugar una puesta en escena medida. La museografia sugerida por el museo propietario ha hecho que las salas se ambientaran con luz tenue, colores ocres y suelo imitando alfombras nevadas. En una Rusia que se debatía entre la más absoluta monarquía y las nuevas tendencias liberales, los aires románticos también invadían los ámbitos culturales. Una serie de cambios en el poder, fueron creando y promoviendo una serie de cambios de índole ideológica. Así la cultura comenzó, como sucedió en otros entornos geográficos europeos, a ampliar el círculo cortesano hacia otros niveles culturales. Una burguesía floreciente y adinerada quería su puesto en la sociedad, por ello también quisieron adoptar costumbres de la realeza, como inmortalizarse en retratos, o acceder a la cultura más floreciente. Y en ese sustrato se desarrolla la exposición. En la primera sala una serie de retratos masculinos y femeninos nos dan la bienvenida y acogen en la muestra.
Los masculinos son 6 obras realizadas a lápiz y carboncillo sobre lienzo, técnica que sorprende en lienzo vertical. Son retratos donde se ha intentado proyectar la psiquis del representado, pero que además de por estas cualidades resaltan por estar protagonizados por miembros relevantes de la cultura, como poetas o escritores.
Mientras los retratos femeninos están realizados en acuarelas y representan bellas y frágiles mujeres que quieren proyectar una imagen dulce y en cierto modo coqueta, intentando negar la imagen austera que el resto de Europa pudieron tener en estos años del vasto imperio ruso.

Así pasamos a la sala del fondo, donde el mundo más cercano a Puskhin y a la sociedad del momento se ofrece en todo su esplendor.


Puskhin

Primero el retrato del mismo Puskhin nos atrae con su mirada desde un puesto central, a su lado su bella mujer, por la cual, dicen él se batió en duelo con un embajador holandés llamado Dantés, en cuyo enfrentamiento falleció, o bien por el duelo o bien por que las pistolas estaban amañadas. De un modo u otro una manera tremendamente romántica de morir. Así el revolucionario y acomodado Puskhin, padre de la lengua rusa, por popularizar con sus obras literarias más de 25000 vocablos rusos tradicionales, y crear las bases de la literatura rusa posterior, nos ayuda a entender su época y su vida. En primer lugar los paisajes de la Ciudad de San Petersburgo que vio nacer sus primeras obras y sus primeros embates revolucionarios. Luego espacios de Crimea, u Ucrania que le albergaron durante su exilio casi turístico. Pero también observamos las miniaturas de los oficios, representando la importancia que estaban tomando ahora dentro de la sociedad popular. También algo novedoso en la pintura de la época interiores de las casas, estancias como el cuarto de juegos de los niños, o el salón principal de una casa, que nos deja ver las similitudes espaciales que existían con el resto de Europa.


Interior salón

Y por ultimo, a modo de curiosidad, unas pequeñas siluetas en negro, de medio cuerpo, con decoración labrada imitando los detalles de la vestimenta protagonizan dos paneles, dando confesión de una moda que a España no llegó, la colección en álbumes de estos recuerdos personales como hoy coleccionamos fotos; que se verán en Rusia, pero también en Inglaterra o Alemania, y que evocan en cierta medida a las sombras chinescas.


Siluetas recortadas

Es en resumen la exposición, una bella muestra de una sociedad algo desconocida por muchos motivos, pero muy rica culturalmente.

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